Vidas que tengan vida
Publicado el 24 marzo, 2021 Deja un comentario
Que no pare la proyección de vidas que tengan vida, trabajando en un nuevo proyecto.

NUEVOS PROYECTOS
Publicado el 14 marzo, 2021 Deja un comentario
PREPARANDO MI ESTUDIO PARA NUEVOS PROYECTOS

Giovanni Tortosa
Publicado el 9 marzo, 2021 1 comentario
TOROS DEL SOL: El mejor libro sobre Joselito, en el centenario de su muerte
Mucho se ha escrito sobre quien fuera el “rey de los toreros”, a veces para encumbrarle y otras para ensalzar a Belmonte, como contrapunto al mismo José Gómez Ortega. A estas alturas, todo aficionado taurino sabe que el creador del toreo en redondo fue Joselito, que Juan Belmonte siguió su estela, pero nunca fue el pionero. Sucede que Belmonte tuvo de su parte a muchos escritores e intelectuales que glosaron y potenciaron su figura, llevándolo al firmamento taurino, y con el transcurrir del tiempo parece que la historia respaldó al trianero.
En el libro “Las últimas 24 horas de Joselito El Gallo”, cuyo autor es José Luis Cantos Torres, podemos corroborar la verdadera situación, que deja al menor de los “Gallos” como el artífice del toreo moderno, arrinconando esa estúpida teoría que lo posicionaba como el gran lidiador y último bastión del toreo antiguo. A pesar de las grandilocuentes estadísticas que respaldan al gran torero de Gelves, de su poderío devastador ante los toros; todo ello nos queda en segundo plano cuando leemos este libro de 247 páginas, porque esas mismas páginas nos retratan la tremenda soledad de un genio en la cúspide del éxito.
No es nada fácil que un escritor pueda hacernos viajar hasta los años veinte del pasado siglo. Y decimos esto, por el complejo ambiente social que se daba en esa época española. Sin embargo, José Luis Cantos Torres nos pasea por la atmósfera de ciudades como Madrid o Sevilla, retratando con un estilo directo y conciso los avatares taurinos y no taurinos de aquellas gentes. De sentir que la antigua plaza de toros madrileña no distaba del Coliseo romano en la época de Calígula. La hostilidad y agresividad de los públicos se hace latente en estas páginas; y ello nos llevará hasta nuestro presente, donde este espectáculo quedó absolutamente balsamizado.
La muerte de Joselito en Talavera hará cambiar muchos aspectos de la fiesta taurina, incluso la actitud de los públicos hacia los toreros ya no será igual. Los fanatismos iracundos dejarán paso a una valoración más reflexiva y sensata del espectáculo taurino. Digamos que todo se humanizó más. Pero si este aspecto es importante en sí, las pinceladas de una emoción electrizante las ofrece el autor, en el momento que “Bailaor” salta a la arena, hasta que su cuerpo ya cadáver abandona la enfermería de la plaza.
Paco Aguado y Domingo Delgado De La Cámara han publicado sendos libros sobre Joselito, también coincidiendo con dicho aniversario. Son dos obras interesantes y complejas, llenas de interés. Pero, la emotividad que desprende José Luis Cantos en su homenaje a las últimas horas del inmenso torero, son un claro homenaje a toda la tauromaquia, incluso a una época ciertamente controvertida en España. Por todo ello, gracias al amigo Luis Pla, que hace pocas fechas supo difundir con excepcional belleza la obra referida, motivo por el cual llegué a la misma para mostrar mi alegría por el libro de Cantos Torres.
Giovanni Tortosa
Preciosa recompensa a tantísimas horas de hemeroteca. Muy agradecido con Giovanni Tortosa por un halago tan exhaustivo y lleno de entendimiento de lo que quise plasmar en mi obra. Sin duda es un apoyo moral muy importante para mi.
José Luis Cantos Torres
Entrevista con Pla Ventura
Publicado el 1 marzo, 2021 Deja un comentario
-Su último libro, las 24 horas de vida de Joselito es algo apasionante que, como he podido saber, ha sido todo un éxito, algo que yo le refrendo tras haber leído algo tan hermoso. Tras tanta literatura como ha corrido al respecto del diestro de Gelves, ¿cómo se le ocurrió a usted dicha genialidad?
-Mi idea era rememorar aquel trágico centenario de alguna manera, ya que Joselito El Gallo es para mí, una de esas personas que nace para ser inmortal. Para los primeros bocetos pensé en una conferencia, pero tras valorar todas las horas que necesitaba para recabar la documentación, decidí que lo mejor sería hacer un libro. De lo que no había duda, era que tenía que estar basado en el aciago aniversario de su muerte, ya que toda la literatura escrita al respecto, quedaba difusa y llena de contradicciones o simplemente eludían lo sucedido. Mientras ataba cabos, recordé de mi videoteca musical un excelente reportaje llamado “Jimi Hendrix The Last 24 Hours”, donde se analiza a conciencia los últimos momentos de la vida del grandioso guitarrista y sin más divagaciones, supe que con aquel guion horario, podría reconstruir mi particular viaje al mayo de 1920.
-Por cierto, ¿cómo cree usted que habrán interpretado desde Sevilla que un catalán haya escrito la obra más emotiva de su hijo tan ilustre, caso de José Gómez Ortega?
-Pues como en botica habrá de todo, pero por encima de apreciaciones particulares, estaba reconstruir una insospechada desdicha, que la misma ciudad Hispalense lloró con desconsolada resignación.
-No sé si usted es consciente de que, con su relato, ha sido capaz de pasearnos por aquel Madrid de 1920 y, para colmo, tras la lectura del libro, todos lloramos la pena de la pérdida de Joselito, pero todo ello cien años después de que ocurriera. ¿Qué pócima hermosa le puso usted a su obra para que todos nos sintiéramos subyugados por la misma?
-Creo que el secreto está en una investigación meticulosa y en una reconstrucción cronológica muy laboriosa, prestando mucha atención a detalles que a veces parecen simples, pero que tienen una carga descriptiva fundamental para que el lector tenga la sensación de estar oyendo, viendo o sintiendo lo que pasó.
-Decían, por ejemplo, que si Manzanares llega a nacer en Sevilla hubiera sido el Dios del toreo. ¿Podemos decir de usted lo mismo si de literatura hablamos?
-No creo que Manzanares hubiese sido el Dios del Toreo, ni yo el de la literatura, pero sin lugar a dudas, la cercanía de un paisano siempre tiene una carga de empatía a favor.
-Dígame una cosa, tras la narración de esas 24 horas de Joselito, si tuviera que quedarse con una instantánea, con un momento de ese breve tiempo transcurrido ¿qué destacaría usted por encima de todo?
-Yo creo que el instante más sentido, donde la pena invadió por completo el alma de aquellos hombres que rodeaban a Joselito, fue el momento de sellar en féretro con la tapa de cristal, ahí el dolor humano no tuvo consuelo posible.
-¿Le ha ayudado algo o alguien, por ejemplo, el ministerio de Cultura de la Generalitat para la edición de ese libro que pasará a los anales de la literatura taurina?
-Este es el quinto libro que auto-publico con la Editorial Círculo Rojo, en ninguno de ellos he tenido ayuda o subvención de nadie, mi único apoyo, lo recibo de los numerosos lectores que compran mis obras.
-Según me han contado, ha estado usted un año y medio para recopilar todos los datos que nos muestra en el libro. ¿Cree usted que ha merecido la pena ese esfuerzo titánico? Dicho en otras palabras, ¿le han valorado como se merece la edición de un libro tan singular?
-Cuando uno cree que hace justicia y memoria con una persona que fue Grande de España, vale la pena dedicar tantísimas horas de investigación. Sobre la segunda pregunta, yo creo que el público taurino como buen lector que es, ha sabido darle una relevante importancia a la obra, ya que las ventas han sido numerosas, otra cosa muy distinta, es la nula difusión que los informativos taurinos de élite le han dado a la obra. Yo me quedo con los primeros.
-La Iglesia, señor Cantos Torres, ese Ente tan menospreciado en la sociedad actual, según tengo entendido, todas las puertas que ha tocado usted al respecto, todas se le abrieron de par en par. Imagino su satisfacción por lograr lo que usted anhelaba y que tanta falta hacía para documentar su obra como lo ha hecho ¿verdad?
-Así fue, y estoy muy agradecido con las entidades eclesiásticas por dos razones principalmente: Una, por el trato accesible, cordial y diligente que me han dado y dos; porque sus archivos son un tesoro histórico de una valía gráfica y documental, extraordinaria para cualquier libro que se adentre en el pasado.
-¿Cree usted que generaciones venideras valorarán mucho más su libro que en los momentos actuales? Se lo digo porque ha narrado usted un libro de culto.
-Pues es muy posible, porque si algún día llegan a prohibir la tauromaquia, con el paso de los siglos, el torero será visto como un ser de rasgos épicos, que vivió, obró y murió, defendiendo unos valores personales oníricos.
-Uno de los datos que usted necesitaba, es decir, la carroza mortuoria en la que se trasladó el cuerpo de Joselito, al parecer, le costó a usted muchísimo hallar ese dato, digamos que lograr la foto que encontró que, buscándola usted por toda España, incluso en algunos lugares de Europa, al final, esa carroza está en un museo de Barcelona, es decir, junto a su “casa”. ¿Qué sintió cuando encontró el tesoro que buscaba?
-Menuda sorpresa me llevé… Donde ni siquiera me planteé buscar, estaba la carroza fúnebre que llevó los restos de Joselito, Mariano de Cavia y Manuel Granero, imagínese con ese pasado, todos los esfuerzos que empleé en encontrar La Grand Doumont, como así la llaman. Tenía tantos frentes abiertos por España y Europa, que estuve cerca de tres meses buscando. El entierro del alcalde Enrique Tierno Galván me puso en la pista de rastrear Barcelona. Cuando visité el museo donde actualmente está expuesta, junto a mi mujer y al polifacético aficionado Fernando del Arco. Cuando se abrieron las puertas del museo y apareció la carroza, en ese momento sobraron todas las palabras y faltó visión para observar todo el pasado en blanco y negro, que tenía aquella imponente reliquia fúnebre.
-Si de datos hablamos, lo que usted ha logrado ha sido memorable, porque, gracias a sus investigaciones pudimos saber que, aquel 15 de mayo las tahonas de Madrid estaban en huelga y, por ello, los hombres de Joselito tuvieron que “acercarse” a Torrijos para comprar el pan. ¿Qué pasó con aquella barra de pan que quería comprar Fernando, el hermano de Joselito?
-Efectivamente, una huelga en el sector del pan, originó esa disputa en Torrijos. Al llegar el tren a la estación, bajó Fernando para aprovisionarse de víveres ya que el convoy llevaba retraso. Sobre un mostrador de la cantina había un pan y Fernando lo añadió a la compra, en ese momento un hombre que había en el lugar, le recriminó que el pan era suyo y se puso agresivo con Fernando, cosa que vio Joselito y tuvo que intervenir con contundencia para zanjar la disputa.
-Una duda que me quedó tras leer el libro es que, no llego a entender cómo aquellos diestros que formaban parte del cartel de San Isidro aquel día en Madrid, Joselito, Belmonte e Ignacio Sánchez Mejías, los que tenían una corrida Albaserrada en los corrales y al final los veterinarios la rechazaron. ¿Cuáles fueron los motivos?
-El aviso que la empresa colgó para justificar el cambio de ganadería decía: “Los toros de Albaserrada están cansados del viaje, y en su lugar se lidiaran reses de doña Carmen de Federico (antes Murube)”.
-Tengo una curiosidad, José Luis, ¿qué le han dicho los familiares de Joselito tras la lectura del libro?
-Pues Paloma Recasens sobrina-nieta de Gallito y Rocío Pérez de Ayala sobrina-biznieta, me han mostrado su agradecimiento por el trabajo, además de haberme ayudado con valiosísima información y documentación para el libro.
-Una pena, amigo, que la pandemia nos azotara de esta manera tan brutal porque, como he podido saber, en Gelves se le esperaba a usted como una especie de mesías en que les hablaría a dicho pueblo de su hijo más ilustre, lo que en realidad ha plasmado en el libro. ¿Qué sintió cuando comprobó que por una desdicha como la mencionada se morían todas las ilusiones de la presentación del libro?
-Mucha tristeza, ya que presentar mi libro en la ciudad donde nació mi protagonista, el mismo día que comienza el relato y al mismo tiempo que se cumplía el centenario de los hechos, era una dicha muy gratificante para mí. El consistorio de Gelves no pudo estar más implicado, hasta el último momento estuvieron expectantes, pero no fue posible y aun así todo lo que se pudo realizar de forma virtual, como mi presentación (en formato reducido), se llevó a cabo.
-Y menos mal que, toda la acción iba a desarrollarse en Gelves, si Joselito llega a nacer en Espartinas, los políticos de dicho pueblo, en vez de arroparle le hubieran apedreado. ¿Cómo interpreta usted que, en caso como el citado, la política no es capaz de respetar ni a la propia cultura?
-En este país hay cosas y casos que parece que se repiten constantemente. Recientemente se ha resucitado un escrito de Machado que dice: “De diez cabezas, nueve embisten y una piensa”.
-La foto más emotiva del libro –y hay muchísimas- para mí no es otra que cuando Ignacio Sánchez Mejías reza sobre el cuerpo sin vida de Joselito. ¿Cómo consiguió ese original?
-Del archivo de don Antonio Santainés Cirés, al que siempre le estaré muy agradecido por haberme dejado su legado fotográfico.
-Fíjese si el toreo aporta grandeza al mundo que, por ejemplo, Talavera de la Reina que debería de conocerse por sus cerámicas bellísimas, alcanzó notoriedad por la muerte de Joselito. Qué cosas tiene el destino, ¿verdad, señor Cantos?
-Es que Joselito, don Luis, fue una cerámica humana de policromía irrepetible.
-¿Está usted preparando alguna obra nueva porque, tras lo leído, sospecho que algo está tramando usted y no será baladí?
-Pues tiene usted buena información, así es, ya está avanzado mi nuevo libro, pero como todavía sigue despertando mucho interés el del Coloso de Gelves, es mejor no desvelar nada y respetar las pautas promocionales. Pero descuide que será de los primeros en saberlo.
-No quiero cansarle más, solamente felicitarle por su obra y desearle muchos éxitos.
-Muchas gracias, le agradezco su interés por mi obra y valoro mucho que le haya gustado mi trabajo.
Un fuerte abrazo
Muy agradecido con Luis Pla Ventura y con el Portal taurino Torosdelidia.es, por querer saber más sobre mi último libro, LAS ÚLTIMAS 24 DE JOSELITO EL GALLO.
José Luis Cantos Torres
Lo cuenta Pla Ventura
Publicado el 21 febrero, 2021 Deja un comentario
Lo cuenta Pla Ventura: 16 de mayo de 1920
Literatura no es otra cosa que lograr que el lector se emocione con la narrativa que tiene en sus manos, caso que me ha sucedido a mí al leer el libro LAS 24 ÚLTIMAS HORAS DE JOSELITO en que su narrador, José Luis Cantos Torres nos ha transportado con su magia al año 1920 en que, como su libro indica, nos cuenta las últimas horas de José Gómez Ortega en Madrid y, sin duda, al día siguiente en su visita fatal a Talavera de la Reina.
Yo sabía que Cantos Torres es un narrador brillantísimo, un músico excepcional pero que, como ha sucedido ahora, su condición de mago de las letras es la que me ha emocionado por completo. Se trata de un sentimiento generalizado porque me atrevo a vaticinar que cualquier lector le ocurrirá lo mismo. Son innegables los valores que Cantos Torres ha mostrado en este libro que no es otra cosa que, la leyenda de las últimas horas del menor de los Gallo pero, cuidado que, para construir esta obra han sido innumerables horas de trabajo para recabar datos, momentos, opiniones, secuencias, documentos aportados en que, a tenor del título del libro, 24 horas en la vida de un torero, hasta nos podría parecer excesivo dicho trabajo por el poco tiempo definido.
No estamos ante una biografía al uso, de las muchas que de Joselito se han escrito porque, tras su muerte, José Gómez Ortega ha sido artífice de que corriera mucha literatura en su honor; yo diría que ha sido el toreo más biografiado y enaltecido en el último siglo. Dicho lo cual, resulta fascinante que Cantos Torres haya buceado en la vida y muerte de este genial torero para condensarnos, en apenas doscientas cincuenta páginas, un hito impresionante en que, insisto, el lector se retrotrae cien años hacia atrás con una naturalidad pasmosa.
Tras leer este libro cualquiera tiene derecho a sentirse poseído por la majestuosidad taurina de aquellos años en Madrid en que, como se sabe, Joselito era el rey. Allí, en la vieja plaza de la carretera de Aragón toreó por última vez Joselito aquel 15 de mayo, festividad del santo patrón en que para su infortunio no hubo fortuna en nada porque los toros de Carmen de Federico rodaron por la arena como pelotas de goma para desesperación de diestro y público que llenaba la plaza como de costumbre. Allí escuchó Joselito los epítetos más sangrantes que el diestro pudiera imaginar. ”Ojalá mañana te mate un toro en Talavera”. Frases llenas de horror en que el rey de los toreros se sintió muy acongojado en unión de Belmonte e Ignacio Sánchez Mejías que toreaban con él en dicha tarde.
Consideraciones artísticas al margen, el autor nos pasea por aquel Madrid bullicioso, sereno, agradable y, ante todo, con una afición taurina de unas dimensiones inenarrables. Cerramos los ojos y vemos la casa de Joselito en la calle Arrieta, incluso el restaurante en que fueron a cenar los toreros en que, Joselito, herido en su amor propio no cenó. Vemos, como explico, los pormenores de aquel Madrid excitante en todos los órdenes, razón por la cual, entre otros, Joselito y Belmonte tenían casa en la Villa y Corte, como no podía ser de otro modo.
Mi emoción ha sido tanta que, me gustaría ser capaz de relatar todo el libro, desde la primera letra hasta la última, pero sería tanto como mancillar la obra de Cantos Torres en la que, como digo, ha trabajado de forma concienzuda y, lo que es mejor, abordando un relato que a nadie se le había ocurrido jamás. Entiendo que, mostrar mis emociones, mis lágrimas en las retinas de quien narra estas pobres letras son argumentos más que suficientes para invitar al lector para que lea este libro que, además de conocer el Madrid de aquellos felices veinte, cualquiera tiene la sensación de haber pasado junto a Joselito las últimas veinticuatro horas de su vida.
Tras haber cosechado aquel fracaso mayúsculo en Madrid en día de San Isidro, al día siguiente, 16 de mayo, Joselito partía junto a los suyos hacia Talavera, llegando a la ciudad de la cerámica poco antes del mediodía. Belmonte había sido invitado por José para que acudiera como espectador, pero declinó la oferta diciéndole: “Perdona que no te acompañe José, pero ayer tuvimos una mala tarde en Madrid y pasado mañana toreamos juntos en nuestra plaza. Que tengas mucha suerte”
Estas fueron las últimas palabras que se cruzaron ambos diestros, sabedores de que al día siguiente de nuevo compartirían cartel en Madrid. Llegó alegre Joselito a Talavera que, en principio no tenía que torear dicho festejo porque estaba anunciado su hermano Rafael que se cayó del cartel a lo que, los empresarios de dicha plaza, amigos personales de José le invitaron a torear aquel fascinante mano a mano con su cuñado, el ya afamado Ignacio Sánchez Mejías. Todo discurrió con normalidad, la plaza se llenó por completo y, ambos diestros percibieron la ingente suma de cinco mil pesetas de la época.
La corrida no ayudó mucho que digamos porque, salvo la lidia del cuarto toro en que Ignacio invitó a Joselito a poner banderillas y cosecharon unas atronadoras ovaciones, salió el quinto de la tarde y si hubo quinto malo. A José no le gustó, de ahí las precauciones que pedía a todos los miembros de su cuadrilla. Empezó la faena Joselito con probaturas pero, como dice nuestro escritor, Joselito sabía que Bailador no era toro de triunfo, más bien de lidiarlo por la cara y matarlo. En un segundo, Gallito le perdió la cara al toro y éste hizo por él propinándole dos cornadas de muerte. Entró con vida en la enfermería pero, momentos más tarde José había entregado su alma a Dios.
La desolación era infinita, su cuadrilla en la que se encontraba su hermano Fernando no daban crédito a lo ocurrido. Ignacio que finiquitó el toro y el suyo sexto de la tarde, abrevió porque intuía que la cornada podía haber sido gravísima, hasta el punto del que cuando Ignacio entró en la enfermería Joselito era cadáver.
A partir de aquellos momentos se empezó a forjar la leyenda de un hombre que, cien años después sigue tan vivo en la memoria de los aficionados como si estuviera junto a nosotros. Las manifestaciones de duelo fueron el paradigma de la locura al más alto nivel, tanto en Talavera como en su traslado a Madrid para ser velado en su propia casa. Empezó a correr la noticia como un reguero de pólvora, pero nadie la creía, hasta el propio Juan Belmonte que estaba en su casa echando una partida de naipes, cuando le llamaron entendió que se trataba de una broma de mal gusto.
Madrid, España entera se estremeció ante tan macabra noticia y, en la Villa y Corte donde fue velado, decenas de miles de personas pasaron por la calle con la intención de rezar ante su féretro, algo que resultó imposible, pero que se les permitió a todos que firmaran en un libro de condolencias al respecto. Madrid lloró, pero no fueron menores las lágrimas de Sevilla cuando el tren llevó el cadáver de un hijo tan ilustre. Y allí, en la ciudad de la Giralda termina lo que Cantos Torres ha dado por llamar las 24 horas últimas de la vida de Joselito, un hombre que marcó una época y que para su “fortuna” hasta tuvo la dicha de inmortalizarse eternamente cuando apenas había cumplido veinticinco años.
Reitero, Cantos Torres no ha escrito una biografía al uso, ha narrado unas horas apasionantes de un diestro legendario en la que, entre citas, datos y documentos aportados, como decía, ha plasmado un libro inenarrable que, al margen de tanta sabiduría, su autor nos ha inundado con su magia. Felicidades, maestro.
Que compensación y que orgullo supone leer una reseña de esta dimensión sobre mi libro LAS ÚLTIMAS 24 HORAS DE JOSELITO EL GALLO. Muchísimas gracias Luis, tus palabras son un mar de afecto y comprensión hacia la obra.
José Luis Cantos Torres
Museos de Manzanares
Publicado el 9 febrero, 2021 Deja un comentario
Muy agradecido con la atención y amabilidad que me facilitó el Archivo-Museo Ignacio Sánchez Mejías de Manzanares.
MUSEOS DE MANZANARES
El Archivo-Museo Sánchez Mejías es un espacio de exposición y difusión pero también de investigación. José Luis Cantos Torres es uno de estos investigadores que contactó con nosotros para recabar información, sobre todo gráfica, sobre Joselito El Gallo, ídolo y cuñado de Ignacio Sánchez Mejías. Hoy ya se puede consultar en la biblioteca del Archivo-Museo el resultado de esta investigación: el libro «Las últimas 24 horas de Joselito El Gallo». Gracias a su autor por hacernos entrega de esta obra.

EL LIBRO TAURINO DE 2020
Publicado el 7 febrero, 2021 Deja un comentario
LAS ÚLTIMAS 24 HORAS DE JOSELITO EL GALLO.
El libro taurino de 2020.

ÉXITO DE VENTAS
Publicado el 24 enero, 2021 Deja un comentario









































