Vicent Climent

Muy agradecido con el acreditado escritor gallista, Vicent Climent. Su crítica sobre mi último libro en la web LA GRACIA TOREADORA, es un halagador regalo.

“LAS ÚLTIMAS 24 HORAS DE JOSELITO EL GALLO”

José Luis Cantos, prolífico autor en los últimos tiempos, ha publicado recientemente en la editorial Círculo Rojo, y coincidiendo con el centenario de la muerte de José, el libro ‘Las últimas 24 horas de Joselito El Gallo’. El tema ha sido tratado anteriormente en otras obras pero José Luis ha tenido la habilidad de ordenar, casi como en una novela, el relato.

Así, el lector puede seguir de manera amena los pasos del Rey de los Toreros en su último día terrenal: cuanto ocurrió la tarde del 15 de mayo en la plaza de Madrid, la posterior cena en un conocido local de la capital de España, la mañana del 16, el viaje, la llegada a Talavera, la corrida, la tragedia, el entierro…

La propuesta, que se acompaña de buen número de ilustraciones, acaba con ‘Recortes sobre Joselito’ donde anécdotas, coplas, comentarios y poesías se alternan para ensalzar la figura de Gallito. Además, revela un dato curioso: la ubicación de la carroza mortuoria que condujo por Madrid los restos del diestro.

Vicent Climent

EL ABONO TAURINO

EL ABONO TAURINO DE ESTE INVIERNO ESTÁ EN LOS LIBROS

¡ABÓNATE A LA LECTURA!

Colección taurina de José Luis Cantos Torres

Sin título

FELIZ 2021

Muñoz y Pabón, la pluma de Joselito

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Muñoz y Pabón, junto a la pluma y la Esperanza Macarena.

En la Sevilla de 1920, un sector de aristócratas arcaicos y avinagrados por su clasismo aburguesado, se molestó a rabiar porque se decretó que las exequias de Joselito El Gallo tuvieran lugar en la Catedral. ¡Válgame el cielo! ¡Qué sacrilegio más grande supuso la osadía del Cabildo Catedralicio, proponer semejante encomio para un torero, que además tenía abolengo gitano!

Ante el aluvión de críticas palatinas y en defensa de aquel hercúleo torero, surgió la enfática caligrafía de un hombre humilde, tocado por la fe religiosa y ducho en poesía y escritura, el canónigo nacido en Hinojos (Huelva) Juan Francisco Muñoz y Pabón. Con el amparo de pluma, tintero y papel, Juan Francisco abanderó un clamor popular que la sevillanía más pura y sensitiva, había demostrado en el entierro de uno de sus vecinos más ilustres, aquel torero de dimensión épica, que siendo un chiquillo correteó por la emblemática Alameda, dando capotazos al viento andaluz que escolta, el cauce aceitunado del Guadalquivir.

No pudo tener mejor laudatorio el pequeño de Los Gallos, el canónigo de Hinojos supo ver con más claridad que toda la corte de patricios hispalenses, que la vida y obra de José, estaba predestinada a hacer girones la desidia del olvido.

De los dos alegatos que Juan Francisco publicó en El Correo de Andalucía, el segundo lo hacía para dar respuesta a una carta que le envió una señora anónima, que con mucha suspicacia había retirado del papel timbrado su identificativo blasón. Con estas palabras respaldó las exequias de Gallito en la Catedral: “Joselito contribuyó como un príncipe a todo lo noble, a todo lo grande, a todo lo santo que se proyectó en Sevilla. Ahí están, si no, las coronas de oro de la Virgen de la Esperanza de la Macarena y la del Rocío…;”.  Añadiendo unos párrafos más adelante: “¡Desengáñese usted, señora! Joselito era aún más querido que admirado; y cuando las muchedumbres llegan a querer, crea usted que por algo quieren”.

Apelando a la doble moral que escenificaron los nobles, en el primer manifiesto apuntilló: “Por cierto que no han faltado títulos de Castilla -asistentes al acto- que han sentido escándalo de que todo un Cabildo Catedral haga exequias por un torero… Pues, ¿qué? ¿No sois vosotros los que aplaudís a los toreros y los jaleáis; los que los aduláis, formándoles corte hasta las mismas gradas del Trono; los que os disputáis sus saludos como una honra; tenéis en más sus autógrafos que los de cualquier intelectual consagrado, y pujáis sus reliquias -a veces las más íntimas- como las de un confesor de Jesucristo? ¡Cualquiera os entiende, piadosísimos varones!”.

Es simplemente increíble pensar que en aquel 1920, un “servidor y capellán”, como él mismo se definió en el escrito de la señora anónima, tuviera tanta entereza y temeridad, como para enaltecer la figura de un torero frente a las más altas alcurnias sevillanas. ¡Válgame el cielo! ¡Que espíritu más libre de servidumbres terrenales, tuvo que tener aquel humilde capellán hinojero!

El ejemplarizante comportamiento del canónigo, conmovió a la ciudadanía sevillana de tal manera, que se abrió una suscripción popular para regalarle una preciosa pluma de oro, diamantes y zafiros. Juan Francisco halagado por el significativo obsequio, lo donó a la Hermandad de la Virgen Esperanza Macarena y desde entonces, cada Jueves Santo, la imagen que tanto adoró Joselito, lleva fijada en el fajín de la saya, la fabulosa reliquia de su más profundo valedor.

Juan Francisco Muñoz y Pabón, murió en Sevilla el 30 de diciembre de 1920 a los 54 años, víctima de una dolencia pulmonar causada por el empedernido tabaquismo que practicaba. Tan solo siete meses después de la muerte del Coloso de Gelves, partió junto a él, para descansar en la eternidad de la Memoria Grande de España.

José Luis Cantos Torres

Feliz Navidad Gran Dama

Aunque el presente interprete el futuro, solo el pasado es capaz de definirlo.

Feliz Navidad Gran Dama, tu pasado será el presente del futuro.

Aniversario Beethoven

250 años del nacimiento de Beethoven

1783

Beethoven, retrato anónimo.

Cuando Ludwig van Beethoven nació el 16 de diciembre de 1770 en Bonn, hace hoy 250 años, los monarcas de la música barroca, Bach, Händel, Vivaldi y Scarlatti, ya habían fallecido. Mientras el pequeño Ludwig gimoteaba sus primeros llantos, el legado de aquellos dioses del pentagrama barroco, había dado paso al clasicismo más melódico de Joseph Haydn, Boccherini, Salieri o el prodigioso Wolfgang Amadeus Mozart, un relevo digno del olimpo más mitológico de la musicología. Al donaire de la batuta de estos consagrados maestros y bajo el férreo y cruel aprendizaje que le impuso su padre, aquel promisorio niño, fue coqueteando con la lectura musical, llegando a devorar las partituras que caían en sus manos, sobre todo si estaban firmadas por Bach, Haydn o Mozart.

Desde sus primeras lecciones, el crío de Bonn mostró una necesidad imperiosa de improvisar al piano, algo poco usual a su edad y por lo que llegó a recibir muchos golpes de su padre, ya que su mente ebria y su corazón romo de sentimiento artístico, no le dejó ver que estaba frente a un ser tocado por las hadas. Quien sí lo vio y se erigió en su primer defensor, fue el maestro Christian Gottlob Neefe, este le mostró la inmensidad de la música y le ayudó a conseguir su primera subvención para viajar a Viena, la ciudad de la música por excelencia, donde fue recomendado para estudiar con Haydn y con su admirado Mozart. Aquel primer viaje al reino de la armonía, fue solo un suspiro al caer enferma su madre, teniendo que volver precipitadamente a Bonn, para hacerse cargo de sus dos hermanos pequeños, ya que su padre vivía en una embriaguez perenne, lejos de poder atender las necesidades de sus hijos.

Cuando el joven Beethoven pudo volver a la metrópoli de la polifonía, allá por el año 1792, Mozart había muerto y su educación musical corrió a cargo de Haydn y Salieri. A partir de ese momento, su talento dejó volar su imaginación y lo primero que hizo fue convertirse en un pianista de deslumbrante brillantez. Sus improvisaciones al teclado, aquello que tanto despreció su padre, llegó a causar furor entre sus oyentes y terror entre los contrincantes que osaron retarle en enfrentamientos públicos. Hasta aquí, se podría decir que Beethoven fue un caso de niño precoz, que evolucionó llegando a ser un virtuoso del piano, como pocos se habían visto hasta entonces. Pero donde su vida artística y personal dio un giro total, fue en el otoño de 1802, cuando solo e iracundo, se exilió a las afueras de Viena en la bucólica aldea de Heiligenstadt. Allí, colérico y anegado de ira, se encaró con su atroz destino por la condena que le había impuesto, una sordera vertiginosa, que en poco más de tres años le había hecho perder más del 50% de su audición. El testimonio más desgarrador que podemos encontrar de aquel encuentro entre el músico y su despiadado sino, lo describe el famoso “Testamento de Heiligenstadt”, un manuscrito que el mismísimo titán de Bonn escribió para sus dos hermanos, pero que nunca llegó a entregárselo, aunque lo conservó toda su vida como un salvoconducto divino, llegando a certificar alguno de sus biógrafos, que aquel escrito de clamoroso tormento humano, lo acompañó siempre entre los bolsillos de sus ropajes. El violento encuentro que mantuvo con la providencia, no pudo paralizar el desgarrador avance de su sordera, la que llegó a ser total, pero aquella espantosa discapacidad, no le impidió llevar la composición sinfónica a cotas jamás soñadas, llegando a ser la figura suprema de una nueva corriente musical que fue llamada, el Romanticismo.

Beethoven

Beethoven por Joseph Karl Stieler.

Cuesta mucho creer que un pintor con una ceguera progresiva e irreversible, pudiera haber creado una obra pictórica innovadora y llena de matices revolucionarios. Pues justamente eso es lo que hizo el glorioso maestro de Bonn. Con una incapacidad auditiva enloquecedora, fue capaz de marcar un antes y un después en la creación musical, una sacudida que removió toda la estructura musical conocida hasta la fecha. Entre algunos de sus logros se encuentra, una ampliación de la orquesta que incluía la incorporación de nuevos instrumentos, una exigencia técnica depurada para músicos y solistas, unos cauces inexplorados en la expresividad musical y en la composición armónica y melódica, una duración de las sinfonías que doblaba lo establecido, y sobre todo, un reconocimiento que elevaba la música y a los músicos, a un paradigma supremo rebosante de la más ferviente idolatría.

Cuando aquel ser divino de la musicología murió en Viena en 1827, en el cementerio de Währing, donde inicialmente fue enterrado, el actor Anschütz leyó un escrito del poeta Grillparzer. En un pequeño extracto de aquel perspicaz y clarividente alegato se decía: “El que venga después no podrá sucederlo. Deberá comenzar de nuevo, porque este precursor ha terminado donde acaban los límites del arte”.

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Casa natal de Beethoven en Bonn.

José Luis Cantos Torres

El libro taurino de estas Navidades

LAS ÚLTIMAS 24 HORAS DE JOSELITO EL GALLO

La magnitud de un torero inmenso, visto a través de su trágico destino.

El rubio de Salzburgo

La madrugada del 5 de diciembre de 1791 se apagó en Viena, la insólita inspiración de Wolfgang Amadeus Mozart. Su legado de más de 600 obras creadas en poco más de 25 años, son el poema de lo imposible para la mayoría de los mortales que amamos la música. Aquella fría noche de diciembre la ciudad de la música por excelencia, alcanzó la honorable distinción de haber albergado entre su entramado urbano, la viva imagen de un pentagrama andante, un ser que componía música más rápido que un copista tardaba en transcribir su composición. Se cuenta que aquel salzburgués de abundante melena rubia, era despertado cada día a las seis de la mañana por su barbero, quien lo afeitaba y lo acicalaba, para después comenzar a garabatear notas y más notas hasta bien pasado el mediodía. En la foto pueden apreciar el lugar aproximado que ocupó la fosa común donde fue enterrado (Cementerio de St. Marx de Viena) y dos mechones de su pelo conservados en su casa natal de Salzburgo.

Presentación de CONFIDENCIAS

Presentación virtual del libro CONFIDENCIAS “Antonio Santainés Cirés y Célebres Figuras del Toreo”. Una exquisita y elaborada puesta en escena, que cuenta con imágenes, música, montajes audio-visuales y las exclusivas voces de legendarios maestros de la tauromaquia.

MUY PRONTO

¡Muy pronto! PRESENTACIÓN VIRTUAL del libro CONFIDENCIAS “Antonio Santainés Cirés y Célebres Figuras del Toreo”. Una exquisita y elaborada puesta en escena, que contará con imágenes, música, montajes audio-visuales y las exclusivas voces de legendarios maestros de la tauromaquia.

Colección completa

Historia, Legado, Memoria, una colección completa de voces y vidas taurinas, esta antología va para la Comunidad Valenciana.

TOROS CON EL SORO

Hoy sábado 7 de noviembre, en el programa radiofónico TOROS CON EL SORO de Intereconomía, el maestro Vicente Ruíz El Soro entrevistará a José Luis Cantos Torres, escritor taurino y autor del libro LAS ÚLTIMAS 24 HORAS DE JOSELITO EL GALLO.

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