El rubio de Salzburgo

La madrugada del 5 de diciembre de 1791 se apagó en Viena, la insólita inspiración de Wolfgang Amadeus Mozart. Su legado de más de 600 obras creadas en poco más de 25 años, son el poema de lo imposible para la mayoría de los mortales que amamos la música. Aquella fría noche de diciembre la ciudad de la música por excelencia, alcanzó la honorable distinción de haber albergado entre su entramado urbano, la viva imagen de un pentagrama andante, un ser que componía música más rápido que un copista tardaba en transcribir su composición. Se cuenta que aquel salzburgués de abundante melena rubia, era despertado cada día a las seis de la mañana por su barbero, quien lo afeitaba y lo acicalaba, para después comenzar a garabatear notas y más notas hasta bien pasado el mediodía. En la foto pueden apreciar el lugar aproximado que ocupó la fosa común donde fue enterrado (Cementerio de St. Marx de Viena) y dos mechones de su pelo conservados en su casa natal de Salzburgo.

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